





















“Hoy en día viajamos a velocidades que nuestros antepasados ni siquiera podían concebir. Las tecnologías relacionadas con el movimiento –desde los automóviles a las autopistas continuas de hormigón armado- han posibilitado que los enclaves humanos rebasen los congestionados centros y se extiendan hacia el espacio periférico. El espacio se ha convertido así en un medio para el fin del movimiento puro –ahora clasificamos los espacios en función de lo fácil que sea atravesarlos o salir de ellos. El aspecto del espacio urbano convertido en esclavo de estas posibilidades de movimiento es necesariamente neutro: el conductor sólo puede conducir con seguridad con un mínimo de distracciones personales. Conducir bien exige señales convencionales, líneas divisorias y alcantarillas, además de calles carentes de vida aparte de otros conductores. A medida que el espacio urbano se convierte en una mera función del movimiento, también se hace menos estimulante. El conductor desea atravesar el espacio, no que éste atraiga su atención.
La condición física del cuerpo que viaja refuerza esta sensación de desconexión respecto al espacio. La propia velocidad dificulta que se preste atención al paisaje. Como complemento del aislamiento que impone la velocidad, las acciones necesarias para conducir un automóvil, el ligero toque del acelerador y de los frenos, las miradas continuas al espejo retrovisor, son micromovimientos comparados con los arduos esfuerzos que exigía conducir un coche tirado por caballos. Navegar por la geografía de la sociedad contemporánea exige muy poco esfuerzo físico y, por tanto, participación. Lo cierto es que en la medida en que las carreteras se han hecho más rectas y uniformes, el viajero cada vez tiene que preocuparse menos de la gente y de los edificios de la calle para moverse, realizando movimientos mínimos en un entorno que cada vez resulta menos complejo. De esta manera, la nueva geografía refuerza los medios de masas. El viajero, como el espectador de televisión, experimenta el mundo en términos narcóticos. El cuerpo se mueve pasivamente, desensibilizado en el espacio, hacia destinos situados en una geografía urbana fragmentada y discontinua” (1)
“Cuando hablamos de la posición de un cuerpo en el espacio, siempre la suponemos con respecto a otros cuerpos. Carece de sentido pretender fijar la situación de un objeto sin ninguna referencia a otro” (2)
···
(1)SENETT, Richard. “Carne y piedra: El cuerpo y la ciudad en la civilización occidental”. Ed. Alianza. Madrid, España. 1997. Pag. 20 -21. Nota: Este libro se puede encontrar en la Biblioteca de Historia de la PUCV a través del código 927.2 SEN 1997.
(2)LANDAU, Lev y RUMER, Yuri. “¿Qué es la Teoría de la Relatividad?”. Ed. Universitaria. 2ª edición, Santiago, Chile. 1979. Pag. 23. Nota: en marzo de 1979 se celebró el centenario del nacimiento de Albert Einstein.
La primera imagen corresponde a un dibujo personal hecho en septiembre de este año y la segunda, a una fotografía satelital obtenida de Google Earth.
Ubicación: 33º 02`34.99``S 71º 36`09.80``O
Altura del ojo: 1.583 pies de altura
Fecha de la fotografía: 20 de agosto del 2007
Durante el 2007, mientras aún cursaba la Licenciatura en Arte (en la PUCV), en el mes de mayo, para el curso de Taller de Video 3, presenté este trabajo de video arte. Su duración es de 1min. 36 seg. Se titula Mi Erdef. El material se extrajo de una intervención que realicé el mes de febrero del mismo año (2007) en la 4ta región de Chile, en la localidad del Valle de Cochiguaz.
ER es un fonema de raíz indoeuropea que significa despertar, levantarse.
DEF y KO son dos palabras del lenguaje mapuche, el mapudungun. DEF significa lazo, cuerda y KO, significa agua.
Como ya he escrito antes, (http://vieltfaltig.blogspot.com/2007/03/inefable.html), Erdef es una palabra que no existe pero me vi en la necesidad de inventar, entrecruzando sentidos y lenguajes que componen mis palabras y sonidos, porque son parte del modo en que uno entiende la vida. Erdef puede significar entonces el despertar de la cuerda, del recuerdo, el despertar del corazón, la voluntad de un levantamiento, un nacer, un canto elemental.
Mi corazón
nació de un surco de piedras cubiertas de silencio, en una altura estrellada y antigua.
Del huevo de la oscura noche, del vientre de la montaña, nace mi nombre, ¡sólo un suspiro, un instante!












La músico y artista del sitar Anoushka Shankar es hija y discípula de Pandit Ravi Shankar, maestro sitarista de la India, quien a su vez fue discípulo de Baba Allaudin Khan fundador del Maihar gharana de música hindú clásica.
Para mayor información visitar las siguientes web site:
http://www.rutadeseda.org/india/musica/interpretes.html
http://www.anoushkashankar.com/
Disfrútenlo.


Fotografía: Erick Fuentes G.
ENTRANDO
Pensé que todo esto quizás no era más que una forma de recordar.
Recordar en el sentido de tocar las cuerdas de la emoción.
Re cordar viene de cor, corazón.
*
Primero sobrevino el escuchar con los dedos, una memoria de los sentidos:
Los huesos repartidos, los palos y plumas eran objetos sagrados que yo debía ordenar.
Seguir su voluntad equivalía a descubrir una forma de pensar: los senderos de la mente que recorría escuchando el material conducían a un antiguo silencio esperando ser oído.
Pensar era seguir la música, el sentimiento de los elementos.
Así empezó la comunión con el cielo y el mar, la necesidad de responder a sus deseos con la una obra que fuera oración, gozo de los elementos.
El gozo es la oración,
lo recordado en la ofrenda es una forma poética esencial: si al principio de los tiempos la poesía fue un acto de comunión, una forma de entrar colectivamente a una visión, ahora es un espacio al que entramos, una metáfora espacial.
Era natural que la poesía alcanzara una correspondencia espacial:
Si el poema es temporal, templo oral, temploral, el palacio o la forma es templo espacial.
Ambos templos son entrada al espacio sagrado del metaforizar;
Metapherein: llevar más allá.
La metáfora lleva a otro espacio de contemplación: con templar nos templa juntos o templa simultáneamente lo interior y exterior.
Forma activa de contemplación, la metáfora espacial une dos formas de oración; espacial y temporal.
*
Lo precario es lo que se obtiene por oración.
“El quipu que no recuerda nada”, una cuerda vacía, fue mi primera obra precaria.
Oraba haciendo un quipu, ofrendaba el deseo de recordar.
*
La ofrenda es el deseo, el cuerpo es metáfora nada más.
*
En la antiguo Perú el adivino trazaba líneas de polvo en la tierra, como una forma de adivinar, o dejar que lo divino hable en él.
“…invocaban a los espíritus por medio de una encantación y trazando líneas en el suelo.”
*
Lempad de Bali dice: “Todo arte es pasajero, incluso la piedra se carcome”. “Dios aprovecha la esencia de las ofrendas y el hombre sus restos materiales”.
*
Una forma de escritura temporal y espacial aspira a durar en la intensidad de la emoción.
Recuperar la memoria es recuperar la unidad:
Ser uno con el cielo y el mar
Sentir la tierra como la propia piel
Es la única forma de relación
Que a Ella le puede gustar.
N.Y. 1973, Cecilia Vicuña.
Del libro "Precario", 1983.

Antes que todo, la ponencia de José de Nordenflycht está enmarcada bajo el concepto de biopolítica, el cuál viene del término biopoder que fue originalmente acuñado por el filósofo francés Michel Foucault, para referirse a la práctica de los estados modernos de "explotar numerosas y diversas técnicas para subyugar los cuerpos y controlar la población".[1] En pocas palabras la biopolítica, es una técnica de poder que tiene como objeto las poblaciones humanas, como grupos de seres vivos regidos por procesos y leyes biológicas. Esta entidad posee tasas conmensurables de natalidad, mortalidad, morbilidad, movilidad en los territorios, etc, que pueden usarse para controlarla en la dirección que se desee. De este modo, según la perspectiva foucaultiana, el poder se torna materialista y menos jurídico, ya que ahora debe tratar respectivamente, a través de las técnicas señaladas, con el cuerpo y la vida, el individuo y la especie.
A partir del concepto de biopolítica y tomando en cuenta el fenómeno de tránsito en el debate de arte contemporáneo chileno -de desaparición del retrato y aparición del rostro-, surge la interpelación de una presencia de arte glocal, desde el cual se levanta el espacio local por medio de un activismo patrimonial: “…desde la micro comunidad local hasta la macro comunidad global, en un cruce que el concepto glocal reelabora…”[2].
He aquí mi primera pregunta: ¿cuánto tiempo lleva produciendo arte esta presencia glocal? ¿Desde cuándo este arte glocal comienza a ser glocal?
El arte glocal emerge a partir de la experiencia del sujeto en un territorio, emerge desde las lecturas que ha construido el sujeto en un territorio y, José de Nordenflycht, como historiador del arte, se ha encargado de dar visibilidad por medio de un relato legitimador a dicha experiencia, en este caso, a la del artista Peter Kroëger, quien también es profesor del Instituto de Arte de la PUCV, en los ramos de Plástica. Peter es además, uno de los profesores que me guían en la tesis o proceso de titulación.
Bueno, antes de ir al grano o a la relación propiamente tal, haré una pequeña pero necesaria detención en esta presencia de arte glocal. El profesor Nordenflycht mencionó a los años `90 como la década en que la historia del arte conservadora –o llámese también la historia legitimada, la llevada a los libros de historia, la nacionalizada- acepta la presencia de la escena de avanzada que se constituyó a fines de la década de los `70 y en los `80, pero que en esos mismos años, artistas no pertenecientes a esa escena precisamente, no han sido aún visibilizados. Hablar de la producción de los artistas exiliados es un ejemplo: Guillermo Deissler es un caso, pero más complejo es al intentar ver la red de artistas exiliados en su conjunto. Esa es una tarea pendiente. Por otro lado esta “otra experiencia” del sujeto en el territorio, según Nordenflycht, surge de una suerte de proceso de obsolescencia, de ficción de lo político, de despolitización de lo patrimonial.
He aquí mi segunda pregunta: ¿por qué obsolescencia?[3] ¿Qué se vuelve obsoleto o qué es lo que caduca, el sentido político, la noción de lo político, una postura política en tensión o el partidismo detrás del arte político?
Bueno, creo comprender mejor al recordar que José hizo recalco continuo en que ya no estamos en un proceso de transición de democracia política, sino en un proceso de transición de la transición democrática. Aún así, el artista Peter Kroeger fue de una generación en la cual fácilmente pudo haber sido leído desde la cuña de lo político en vez desde el concepto de territorio. Lo que realmente hace su distingo de esa generación es la esencia en su trabajo: el reproducir condiciones de inestabilidad, que dicho en palabras por el mismo José de Nordenflycht en su ponencia: “el trabajo de Peter es un archivo en progreso, un arte en proceso porque deja que otro lo raye, que el otro diga”.
Tomando este hacer desde la imagen inestable de Peter Kroeger, desde la disonancia de Cecilia Vicuña, reconozco que la dificultad del trabajo de historia es su objetivo principal, ya que intenta dar visibilidad/legitimidad a algo que ocurrió y sigue ocurriendo y que se mueve en el plano de lo desconocido (o llámese también ignorado, bloqueado y por tanto no legitimado).
Luego, al exponer Aurora Polanco su presentación “Imagen y acontecimiento: del efecto de realidad al efecto de inmanencia”, la cual circundó, como señala el título, en intentar explicar este paso o transformación del efecto de realidad al efecto de inmanencia, esta instancia entre imagen y acontecimiento, tomando en cuenta las obras de tres artistas: Alfred Jaar, al cual me referiré más tarde casi comparativamente con algunas obras de Cecilia y Peter, Antonio Muntadas y Jean-Luc Godard y pasando por tres conceptos transversales: testimonio, memoria e historia. De esto, considero lo siguiente que Aurora señaló: “La memoria es un saber mudo de la experiencia”.
¿Pero, por qué? A eso ella explica que el trabajo de la memoria es en torno a sutilezas las cuales no son susceptibles a la mediatización, es decir, no es susceptible a eso que roba la experiencia del cuerpo. Posteriormente arroja una cita de Walter Benjamín que no recuerdo al pie de la letra, pero que en síntesis, se refería a la labor del artista como aquella que lee lo que nunca fue escrito, lee sobre los no hechos y que son ellos los artistas, los encargados de dar legibilidad, es decir, de exponer a los pueblos.
Entonces unas palabras de Cecilia Vicuña escritas en 1983 se vinieron a mi mente como un rayo: “Recuperar la memoria es recuperar la unidad:…”[4]
Tanto Aurora como José hicieron hincapié al acto de hacer ver, ya sea en la función del artista como en la del historiador del arte, ambos señalan en el acto de hacer ver una problematización del concepto de memoria: Aurora observa e indica el modo en que la memoria llega a ser memoria, es decir, en el momento de traspaso del soma (cuerpo o realidad) al sema (significado o concepto), en el puntum de la imagen, en el momento en que punza. José en cambio, señala en la historia del arte nacional una ausencia precisa y desde allí expone una lectura de eso desconocido (o llámese también bloqueado, censurado, negado).
Pero, ¿qué es ver? Roberto Matta escribió: “El problema para mi es el siguiente: cómo ves cuando ves… Para “ver”, se necesita naturalmente un sistema de comparaciones. Yo digo el verbo “ver” para que “ver” no sea solamente lo que hace la cáscara fotográfica, o no sea lo que hace el microscopio. “Ver” como verbo, es decir: ver la cosa creciendo. Ser capaz de ver la cosa creciendo, de ver cómo ella va cambiando”[5]
[1] Michel Foucault señala que el surgimiento del biopoder, que absorbe el antiguo derecho de vida y muerte que el soberano detenta, pretende convertir la vida en objeto administrable por parte del poder. En este sentido, la vida regulada debe ser protegida, diversificada y expandida. Su reverso, y en cierto sentido su efecto, es que para tales efectos es necesario justamente contar con la muerte, ya sea en la forma de la pena capital, la represión política, la eugenesia, el genocidio, la contracepción, etc, como una posibilidad que se ejerce sobre la vida por parte del poder que se fundamenta en su cuidado.
El biopoder y sus técnicas constituyen una verdadera revolución en la historia de la especie humana, ya que la vida está completamente invadida y gestionada por el poder, lo que fue fundamental para la expansión del capitalismo al crear los instrumentos para la inserción “controlada de los cuerpos en el aparato de producción y mediante un ajuste de los fenómenos de población a los procesos económicos” que generó una expansión inaudita de la acumulación de capital.
De este modo, se distinguen dos conjuntos de técnicas de biopoder que surgen en los siglos XVII y XVIII. La anatomopolítica y la biopolítica.
La anatomopolítica, caracterizada por ser una tecnología individualizante del poder, basada en el escrutar en los individuos sus comportamientos y su cuerpo, con el fin de anatomizarlos, es decir, producir cuerpos dóciles y fragmentados. Se basa en la disciplina como instrumento de control del cuerpo social penetrando en él hasta llegar hasta sus átomos. Las herramientas anatomopolíticas son la vigilancia, el control, intensificación del rendimiento, multiplicación de capacidades, el emplazamiento, la utilidad, etc.
Ver esta información y más en: wikipedia.
[2] NORDENFLYCHT CONCHA, José de. Practicas patrimoniales: de la apropiación a la interpretación. Resumen de ponencia homónima a presentarse en el “II Seminario de Gestión y recuperaci´n del Patrimonio arquitectónico en madera, modelos de intervención participativa a nivel local”. Archipiélago de Chiloé. 1, 2 y 3 de febrero del 2008. Para revisar texto ir a: http://icomoschile.blogspot.com/2008/01/practicas-patrimoniales-de-la.html
[3] Obsolescencia: caída en desuso de máquinas, equipos y tecnología motivada no por un mal funcionamiento del mismo, sino por un insuficiente desempeño de sus funciones en comparación con las nuevas máquinas, equipos y tecnologías introducidos en el mercado. La obsolescencia puede deberse a diferentes causas, aunque todas ellas con un trasfondo puramente económico.
[4] VICUÑA, Cecilia. Precario. Tanam Press, New York, año 1983.
[5] CARRASCO, Eduardo. Matta Conversaciones. Ediciones CESOC, Santiago de Chile, año 1987, pg. 12.