20 de diciembre de 2008

En mi verso

En mi verso
Diagramas de experiencia
A mis amigos,
a Mojmira Spacilova y a mis madres,
con infinito agradecimiento
y cariño.
“La bondad trascendente es como el agua”
Llegó asomado
Una vez la profesora María Pedrina le dijo a una alumna: “¿Por qué tienes que subrayar con un destacador fluorescente los textos de estudio? ¡¿No vez que eso te insensibiliza la vista?! ¡Después vas a necesitar un estímulo visual más fuerte! Estudia con otros colores pero no con lápiz fosforescente”. 
Creo que Javiera se sintió realmente “insensible” cuando le dijeron eso. Y yo, también. No sé si ella habrá dejado de usar los destacadores, pero yo sí, al menos en los textos de historia del arte, en otros, simplemente no pude. Re-marcar palabras, párrafos, ideas o conceptos con esos plumones encendidos era y sigue siendo, literalmente, alucinante. Es como si las letras agarraran la luz de la tinta y enunciaran: “¡mírame, léeme, soy importante, ¡ey! Aquí estoy!”.
Es medio psicodélica, irreal y fantasiosa, como un efecto óptico entre el párpado y la mente.
Pasaron dos años de aquella reprimenda cuando intenté palpar tal luminosidad. Entonces le saqué la tinta a los lápices y la hurgué en un papel, luego en una rama, en más papel, en mis bitácoras, sobre cartón, etc. El pigmento luminoso llego asomado entre las cosas, pero antes de que me diera cuenta de ello, tuve que ansiar encontrarlo, dejarme buscar, fascinarme por las formas que lo contuvieran… hallé así, en el entre de los árboles.
Con el pasar del tiempo, ese entre se desplazó a muchas otros cuerpos y comencé a visualizar formas que estaban más allá de la incandescencia, comencé a conmoverme con la distancia que había entre el acá y el allá. A conmoverme de mí propio anhelo de seguir observando, de tocar y comprender. Sentía que se me había despertado una fuerza vital, una fuerza que no me abandonaría porque no era circunstancial, sino una fuerza vital que siempre llevaría conmigo cual parte de mi misma.
No me gusta invadir a la gente…
…Ni escribir, ni documentar lo que me cuentan mientras me lo cuentan. Prefiero mirar a los ojos, oler sus casas y sus ropas, ver cómo se mueven, notar sus modos de decir, escuchar lo que tengan para contar.
Fue así, cuando escuchando las experiencias de mis vecinos, construí en mí una apertura, una “disposición”.
¡Uno jamás sabrá lo que un vecino tiene para contar!
Me fui dando cuenta de que en el gesto mismo de escuchar, hay una distancia entre ese vecino y yo que envuelve modos, colores, olores e imágenes en la cual ambos estamos implicados y con una posibilidad de estar libremente. Fue entonces en ese momento cuando comencé a entender el aire entre nosotros, entre mi vecino y yo, como un espacio diagramable-tridimensional en el cual podía ubicar relaciones o puntos entre-abiertos de acuerdo iba fluyendo la conversación y el relato mutuo.
Se podría decir que, además de esa apertura, necesitaba aprender a ordenar lo que oía. Y fue de este modo, dándole un lugar dentro de mi, algo así como Giordano Bruno pensó su sistema de memoria: dándole un lugar a las cosas para poder recordarlas .
Pero luego me di cuenta de que para poder re-cordar, tenía que re-flexionar. Permitir el re-pliegue y el vínculo, para así hacer perdurar esa apertura. Quería sentirla constantemente, sentirla presente.
Es una fuerza vital, es mi alimento imprescindible.
Ahora necesitaba tocar para poder entender, para poder apre(he)nder.
Rito de pudrición
Pasaron infinitos meses antes de tocar.
Pensé que iba todo bien y que la cuestión no tenía que ver con mi oficio, hasta ver mis manos verdes, huesudas y adoloridas. Entonces, por asco a mi propio miedo, por asco a infectarme más de mi propio miedo y no poder vivir de nuevo, toqué para encontrarme a mi misma y ya no al mero brillo de un lápiz plumón.
Senté cabeza realmente cuando empecé a ver a más polillas de lo normal dentro de mi pieza. Había muchas. Eran pequeñas pero molestosas. Comencé a espantarlas y a seguirlas, quería ver hacia donde huían. Fue entonces cuando recibí ese puñal en mi pecho, quedé sin aliento: tomé mis verdes, huesudas y adoloridas manos y las metí en un macetero lleno de lana, la levanté y escuché arena que caía dentro de él, pero no, eran huevos, y vi cómo una nube de polillitas salía volando y de pronto, poniendo más atención a las hebras de lana, allí estaban, decenas de gusanos en sus capullos algodonados.
Tomé el macetero con lana llena de estos seres, lo llevé a la cocina y realicé allí mi acuciosa (intro)inspección. Unas ollas, agua, fuego y mientras hacía el rito escribía:
El olor de la lana es hediondo, es como si el olor de los gusanos estuviera en ella. Asco, polvo, mal olor, desprendimiento del color. Carcomido el hilo. Separación.
En el agua y con el calor. Que hierva el agua, que hierva. Los gusanos salen tiesos, cocidos. Los capullos se separan de su rama de lana.
Las polillas no se resisten a la artimaña humana de la cocción. Proceso de interiorización. Mato lo que simboliza mi enfermedad, mi mal, mis dudas, mi temor.
La cocción es mi purificación, mi reivindicación al oficio, de mi mano y modo de entender. Es un grito de autonomía con color, olor, calor y separación. ¿Quién dijo que tejer es sólo unir? Tejer, y todo lo que implique la lana es uno de los más abstractos y alquímicos procesos.
Las máculas de la Luna se parecen a las burbujas del agua que hierve. Parecen una onda estática, un momento de explosión y evaporación congelado en un tiempo.
Hervir, bullir, borbotear es como caer, rodar, golpearse. Es moverse, es caos, agitación, calor. Es desmoronarse, agitarse. Es separarse. 
El burbujeo del agua que hierve hace flotar a los tiesos y frágiles cuerpos de los gusanos. Se salen, se van. Quiero sacarlos a todos, saber que ninguno vivirá. Que no habrá ni gusanos ni huevos. 
Las coyunturas de la piel, especialmente las del rostro, se parecen a las pequeñas corrientes que se crean por entre las hebras de lana que hierven. 
Los ojos en el rostro son como dos burbujas, son mundos acuáticos que siempre dicen algo sobre quien los posee.
La lana en cocción, hirviendo, se me entre-mezcla con el rostro de la Nonita (mi vecina), aquella escalera y la caída. 
Hay rostros, que sin querer, se parecen al que buscamos o al que queremos ver. La Nonita azul, tiene algo de lo que podría ser mi madre, o de lo que fue mi tía Silvia. Hay algo en la cuenca de los ojos, sus pliegues, las fosas de su nariz.
Mi madre tiene la piel cada vez más manchada y con arrugas. Ella envejece. 
Las mujeres cuando envejecen se dejan el pelo corto. El recuerdo que tengo de mi madre cuando yo era niña, es de su cabello largo. 
La forma de la caída por la escalera es de ambos cuerpos rodando envueltos. O el de ella abrazando y yo siendo abrazada. O el de ella curvándose para protegerse a si misma y yo dentro del hueco de su curvatura. Todas esas, son la forma de la caída. 
Caímos de piedra en piedra, de escalón a escalón. De salto en salto, de giro en giro, de golpe en golpe. Menos de 30, más de 25 peldaños en la memoria de mi cuerpo. 
Hervir, bullir, borbotear es como caer, rodar, golpearse. Es moverse, es caos, agitación, calor. Es desmoronarse, agitarse. Es separarse. 
Se sueltan los gusanos, se salen, se desprenden lentamente de la hebra. El calor los mató de a poco, el burbujeo los soltó de a poco. Se libera calor, olor, contención de la madeja, se abre la hebra. Ebullición, burbuja, explosión, desprendimiento, movimiento y apertura constante, onda, vapor, transformación, mutación. 
Se cae el cuerpo, y éste se despierta. Aparece el instinto, el reflejo, la respuesta. Se contrae en un instante, se defiende, protege su vida. Se libera calor, dolor, la contención muscular, se abren los brazos. Rodar, abrazar, proteger (se), contener, contenedor, calor, abrir (se), dolor, despertar la memoria, seguir.
Recuerdo que rodé, temblé. Recuerdo que abrí mis ojos como si fuera la primera vez que abría tan terrenalmente los ojos. La contención de mi cuerpo fue el despertar de la memoria de mi cuerpo. 
La baranda es como la olla, los palillos, las agujas, el telar. 
El tejido, es el relato, el movimiento, la oralidad. 
Los puntos del tejido son los peldaños, cada giro, cada grado hasta los 100ºC. 
Los gusanos son el tiempo, como una percepción de lo temporal. Una nota a pie de página que dice que la muerte y la vida están siempre presentes, que dice que el tiempo es algo que pasa, que es en su transcurrir. Nosotros somos el tiempo, porque somos transcurriendo. 
Las manos, son el viento. Son el deseo, la voluntad por querer comprender, por querer creer, por querer crear. 
Revisando la lana me doy cuenta de que ella conversa con las cosas de la cocina: con los vasos, los platos y mis manos calientes. Conversa con el vapor que emana y dice tranquila después del dolor, que por fin puede respirar.
Dejo secar la lana y les hecho Raid antes de volver a revisarla. Me esperan, a que las desenrede y las vuelva a lavar. Me esperan para llevarlas a pasear por mis dedos, por piedras y viento. 
Los gusanos ya no están.
La lana es como encontrarse con una Perséfone recuperada. Creí que la perdería en la oscuridad de su pudrición, pero ha brotado de ella, ha renacido como las plantas de Adonis sobre los tejados, ahora ¿Dejaré que se pudran otra vez?
Estuvo bien perder lana e intentar recuperarla mediante la cocción, el hervir y el desinfectar pero, ahora quiero tomar estos hilos de colores y dejarlos reposar en mi vientre mientras juegan en mis dedos y me cuentan su historia. Mucha pena me daría si esto volviera a pasar. Ahora deseo que se quedaran para siempre conmigo como si eternamente las trenzara. Tendría que morir primero mi cuerpo para zafarme de estas hebras. 
No he tomado las lanas. Las del telar, siguen ahí. La madeja blanca, sigue ahí. Las otras, ya las desenredé y las guardé para cuando las ocupe. No sé cuando será eso. 
Hoy vi una polilla. La maté. 
Este lunes quiero desenredar la lana blanca y la lana del telar, porque no soporto otro día más y verlas así… No es la lana, es el tiempo que pasa sin que me permita tener al material en mis manos. 
En este mismo instante, con la lana nueva entre mis manos, llega mi ciclo lunar. 
Re- conocerse y distinguir
Más allá del tiempo, antes o después del rito, esa fuerza vital hallada fue la cadencia de un vacío, un lugar oscuro y tibio que es silencio puro. Un lugar que todo fecunda. Una redondez inmensa, un abrazo que no tiene fin.
Entonces fue cuando volví a sentir nuevamente ese fulgor inicial, pero esta vez lo sentí dentro mío y expresada en mi decir textual, en mi caminar, en mi tejer cotidiano y concreto…
…Abrí el ojo, lo entre abrí, y de esa leve apertura dejé salir la luz. Dejé que se hiciera fuga por mi grieta.
En el espacio, aparecieron las cosas. 
Para ver, había que desnudarse el ojo, como sacárselo. Continuar la geometría intrínseca, aquella luz, aquel reguero de nuestra agua interior, nuestra fuente primera de agua clara. 

20 de septiembre de 2008

Otro modo de despertar… 9 de septiembre del 2008 Las paredes de mis oídos se prolongan como naves sobre el mar hasta el eco de mis sonidos lejanos. En mi espalda, Un filo vertiginoso me cala. Estoy aquí, me digo, y caigo al acantilado de la quietud de mi cama. Abro los ojos. Estoy aquí. ··· Para Er 10 de septiembre del 2008 Eres como lengua que atrapa Una via de fuego Una flama elevada Un olor circular Me despiertas con tus detalles de arrojo. Esta vez, me salvó el coraje: Abandoné al ego y abrí mi boca para recibirte. Ayer la Luna tenía un anillo, y el Sol, Iluminó espléndidamente.

Percepción, movimiento y lugar

“Hoy en día viajamos a velocidades que nuestros antepasados ni siquiera podían concebir. Las tecnologías relacionadas con el movimiento –desde los automóviles a las autopistas continuas de hormigón armado- han posibilitado que los enclaves humanos rebasen los congestionados centros y se extiendan hacia el espacio periférico. El espacio se ha convertido así en un medio para el fin del movimiento puro –ahora clasificamos los espacios en función de lo fácil que sea atravesarlos o salir de ellos. El aspecto del espacio urbano convertido en esclavo de estas posibilidades de movimiento es necesariamente neutro: el conductor sólo puede conducir con seguridad con un mínimo de distracciones personales. Conducir bien exige señales convencionales, líneas divisorias y alcantarillas, además de calles carentes de vida aparte de otros conductores. A medida que el espacio urbano se convierte en una mera función del movimiento, también se hace menos estimulante. El conductor desea atravesar el espacio, no que éste atraiga su atención. La condición física del cuerpo que viaja refuerza esta sensación de desconexión respecto al espacio. La propia velocidad dificulta que se preste atención al paisaje. Como complemento del aislamiento que impone la velocidad, las acciones necesarias para conducir un automóvil, el ligero toque del acelerador y de los frenos, las miradas continuas al espejo retrovisor, son micromovimientos comparados con los arduos esfuerzos que exigía conducir un coche tirado por caballos. Navegar por la geografía de la sociedad contemporánea exige muy poco esfuerzo físico y, por tanto, participación. Lo cierto es que en la medida en que las carreteras se han hecho más rectas y uniformes, el viajero cada vez tiene que preocuparse menos de la gente y de los edificios de la calle para moverse, realizando movimientos mínimos en un entorno que cada vez resulta menos complejo. De esta manera, la nueva geografía refuerza los medios de masas. El viajero, como el espectador de televisión, experimenta el mundo en términos narcóticos. El cuerpo se mueve pasivamente, desensibilizado en el espacio, hacia destinos situados en una geografía urbana fragmentada y discontinua” (1) “Cuando hablamos de la posición de un cuerpo en el espacio, siempre la suponemos con respecto a otros cuerpos. Carece de sentido pretender fijar la situación de un objeto sin ninguna referencia a otro” (2) ··· (1)SENETT, Richard. “Carne y piedra: El cuerpo y la ciudad en la civilización occidental”. Ed. Alianza. Madrid, España. 1997. Pag. 20 -21. Nota: Este libro se puede encontrar en la Biblioteca de Historia de la PUCV a través del código 927.2 SEN 1997. (2)LANDAU, Lev y RUMER, Yuri. “¿Qué es la Teoría de la Relatividad?”. Ed. Universitaria. 2ª edición, Santiago, Chile. 1979. Pag. 23. Nota: en marzo de 1979 se celebró el centenario del nacimiento de Albert Einstein. La primera imagen corresponde a un dibujo personal hecho en septiembre de este año y la segunda, a una fotografía satelital obtenida de Google Earth. Ubicación: 33º 02`34.99``S 71º 36`09.80``O Altura del ojo: 1.583 pies de altura Fecha de la fotografía: 20 de agosto del 2007

11 de agosto de 2008

¿Qué es "espacio público"?

Otra vez el huevo y la gallina,
otra vez el territorio y el habitante.
¿está el habitante o sólo basta el territorio?
Preguntas sobre el habitar...
¿Cómo hablar hoy del habitar?
¿Será como decir "carne y piedra" (Richard Sennet)?
¿Será como decir "pensamiento ilusionado" (Vitto Aconcci)?
Locura, arquitectura, urbanismo, arte, abrazo, crepúsculo,
beso, señal ética, discusión, msn, web, red, caricia y soledad,
se me han vuelto una sola cosa,
una amalgama irreversible,
un solo cuerpo sensible que sin cuerpo va y toma cualquiera de estos cuerpos,
palabras de arcilla, de viento o marea,
un montón de tags que se hacen lineas
y que se hacen esquemas y se re-vuelven
y se re-suelven y se di-suelven como en una sopa de letras.
Al final,
va lúdica.
Va con la brisa, va con el soplo.
Va con el tiempo, va con el frio nocturno y el calor del sol.
Se hace rocío, agua, aliento, alimento.
Una pregunta necesaria para vivir,
para con-vivir.
***
Sin intereses comunes no puede haber un hacer común. Esta misma conjetura la aplicamos para el pensamiento sobre “los espacio públicos”: sin interés-bién-valor común, no hay un espacio-lugar común. En definitiva, velar siempre por lo propio es velar siempre por un yo, pero la cuestión es, ¿cómo hacer de eso propio un nosotros y renunciar de alguna manera al interés individualista? Es necesario comunicar los yos, expresar los yos y por medio de una profunda reflexión hacer esto que en matemáticas llaman el “mínimo común múltiplo”. Lo importante, es sacar el factor común y que todos puedan ver lo relevante que es comprender ese factor común como un valor común. El espacio público se vale de un espacio propio de nosotros que esté pulsando, de un espacio propio de nosotros que nos permitamos con libertad y poesía de nuestra cotidianidad, ese “qué se yo” del habitar de algunas culturas que le han llamado “patrimonio intangible”. *** “El vínculo”, el lazo humano, es un campo de acción posible, un campo de acción que busca provocar cambios a largo plazo, que busca hacer de la investigación y el ir creando, un perdurar. Parece utópico querer perdurar, pero hablamos de perdurar en el sentido de resistir, en el sentido de ser confusos, en el sentido de re-significar los códigos impuestos, de re-crear lo dado, de que el aprender sea vigoroso, que el enseñar sea amoroso, que el aprender y el enseñar sean constantes, permanentes, una organización-movilización perdurable, sostenible. Una movilización sensible que nos inspire a hacernos cargo de nuestros propios deseos, de nuestros caminos, pasos y navegación. Perdurar, para que, dicho vulgarmente, no nos taimemos ante los obstáculos o bloques. No neguemos la pérdida, ni la muerte, ni la separación. Pero no olvidemos que la existencia de estas verdades pueden incluir la hermosa fragilidad de la vida, no olvidemos la voluntad de dar, la voluntad de acercarse y tocar. *** “arte es todo aquello que modifica la conciencia” .-Joseph Beuys.

16 de julio de 2008

Siendo la semilla

He estado aquí estos días: Dejando que la semilla brote.


He estado aquí estos días. Cariños a todos aquellos que hicieron del Tejiendo Barrio, una semilla. Hace unos meses atrás supe que la palabra TALLER significa HACER BROTAR. Taller en el corazón, en las manos, en uno, en nos.

1 de junio de 2008

Mi Erdef / Trabajo de video arte de mayo del 2007

Durante el 2007, mientras aún cursaba la Licenciatura en Arte (en la PUCV), en el mes de mayo, para el curso de Taller de Video 3, presenté este trabajo de video arte. Su duración es de 1min. 36 seg. Se titula Mi Erdef. El material se extrajo de una intervención que realicé el mes de febrero del mismo año (2007) en la 4ta región de Chile, en la localidad del Valle de Cochiguaz.

ER es un fonema de raíz indoeuropea que significa despertar, levantarse.

DEF y KO son dos palabras del lenguaje mapuche, el mapudungun. DEF significa lazo, cuerda y KO, significa agua.

Como ya he escrito antes, (http://vieltfaltig.blogspot.com/2007/03/inefable.html), Erdef es una palabra que no existe pero me vi en la necesidad de inventar, entrecruzando sentidos y lenguajes que componen mis palabras y sonidos, porque son parte del modo en que uno entiende la vida. Erdef puede significar entonces el despertar de la cuerda, del recuerdo, el despertar del corazón, la voluntad de un levantamiento, un nacer, un canto elemental.

Mi corazón

nació de un surco de piedras cubiertas de silencio, en una altura estrellada y antigua.

Del huevo de la oscura noche, del vientre de la montaña, nace mi nombre, ¡sólo un suspiro, un instante!

28 de mayo de 2008

Ejercicios para despertar el verbo ver / 02 Diagrama de un lugar



Buscamos. Miramos: con los ojos abiertos y los ojos cerrados.
Ellos pasaban conversando, cruzándose, chocándose, rosándose, cediéndose, interrumpiéndose, encontrándose...







Entonces, al mirar: con los ojos abiertos y con los ojos cerrados, comenzamos a entrar a un ritmo.
Ese ritmo del pasar y algo más que se le sumaba...
No, comenzamos a salir.
Como un video game pretendí detener el tiempo, verlo transcurrir lentamente...








...señalando cada foto-grama, cada foto-instancia, cada foto-presencia...






Empezamos a hacer un diagrama.





A jugar con el tiempo para armar distancias que nos hablan de una trama de lo fugaz: con una tiza en mi mano, siguiendo a desconocidos y flectando mi cuerpo hacia lo que buscaba.

No "marcamos sombras".
Señalamos con polvo el límite de la luz y el cuerpo.
El límite de varias luces y de varios cuerpos.
El lugar, se re-veló por foto-gramas y me dijo: soy una trama.



Y así, una y otra vez: nos asomamos, nos acercamos y nos reconocemos.



Mis agradecimientos a mi compañero y colaborador, Erick H. Fuentes G.
8 · marzo · 2008

14 de mayo de 2008

Música para escuchar / Anoushka Shankar

La músico y artista del sitar Anoushka Shankar es hija y discípula de Pandit Ravi Shankar, maestro sitarista de la India, quien a su vez fue discípulo de Baba Allaudin Khan fundador del Maihar gharana de música hindú clásica.

Para mayor información visitar las siguientes web site:

http://www.rutadeseda.org/india/musica/interpretes.html

http://www.ravishankar.org/

http://www.anoushkashankar.com/

Disfrútenlo.

10 de mayo de 2008

La minga de la macha invisible


Invitación de la performance colectiva La minga de la macha invisible


Caro (yo), Cecilia Vicuña y la mamá de Cecilia V.


Albatros volando en bandada por el cielo


Todos bailabamos sacudiendo las caderas con las piernas entreabiertas e hicimos música golpenado piedras y palos del lugar: un humedal de la playa Ritoque, en donde además de hacer el rito, desde hace siglos las aves estacionarias o migratorias descansan y se alimentan en él.


Caro (yo), Cecilia y Erick

Fotografía: Erick Fuentes G.

ENTRANDO

Pensé que todo esto quizás no era más que una forma de recordar.

Recordar en el sentido de tocar las cuerdas de la emoción.

Re cordar viene de cor, corazón.

*
Primero sobrevino el escuchar con los dedos, una memoria de los sentidos:
Los huesos repartidos, los palos y plumas eran objetos sagrados que yo debía ordenar.

Seguir su voluntad equivalía a descubrir una forma de pensar: los senderos de la mente que recorría escuchando el material conducían a un antiguo silencio esperando ser oído.

Pensar era seguir la música, el sentimiento de los elementos.

Así empezó la comunión con el cielo y el mar, la necesidad de responder a sus deseos con la una obra que fuera oración, gozo de los elementos.

El gozo es la oración,
lo recordado en la ofrenda es una forma poética esencial: si al principio de los tiempos la poesía fue un acto de comunión, una forma de entrar colectivamente a una visión, ahora es un espacio al que entramos, una metáfora espacial.

Era natural que la poesía alcanzara una correspondencia espacial:
Si el poema es temporal, templo oral, temploral, el palacio o la forma es templo espacial.

Ambos templos son entrada al espacio sagrado del metaforizar;
Metapherein: llevar más allá.

La metáfora lleva a otro espacio de contemplación: con templar nos templa juntos o templa simultáneamente lo interior y exterior.
Forma activa de contemplación, la metáfora espacial une dos formas de oración; espacial y temporal.
*
Lo precario es lo que se obtiene por oración.
“El quipu que no recuerda nada”, una cuerda vacía, fue mi primera obra precaria.

Oraba haciendo un quipu, ofrendaba el deseo de recordar.

*
La ofrenda es el deseo, el cuerpo es metáfora nada más.

*
En la antiguo Perú el adivino trazaba líneas de polvo en la tierra, como una forma de adivinar, o dejar que lo divino hable en él.

“…invocaban a los espíritus por medio de una encantación y trazando líneas en el suelo.”

*
Lempad de Bali dice: “Todo arte es pasajero, incluso la piedra se carcome”. “Dios aprovecha la esencia de las ofrendas y el hombre sus restos materiales”.

*
Una forma de escritura temporal y espacial aspira a durar en la intensidad de la emoción.

Recuperar la memoria es recuperar la unidad:

Ser uno con el cielo y el mar
Sentir la tierra como la propia piel
Es la única forma de relación
Que a Ella le puede gustar.

N.Y. 1973, Cecilia Vicuña.

Del libro "Precario", 1983.

Ejercicios para despertar el verbo Ver / 01 Trazos del viento


el viento canta...
el caminante canta...
el viento es caminante...


Lanzamos hojas y madejas de lana para ver cómo se mueve el viento. Sentimos el cabello y la piel. El viento entra, empuja, rodea. Al atardecer siempre canta/camina el viento. Can can ca ca cu co co co qui cuic ko ko... así suena cuando el viento y su trazo se hacen agua, porque se juntan a cerrar: de A a U... ca ca ca ca... los pasos y el canto del viento. Cu ko cu ko ko ko ko... el canto U y O del agua. Abrir y cerrar, mover.

Las hojas, dispersas se hacían polvo.

La lana, nos habló del viento de otra manera, diferente al que hablan las hojas. Se serpenteó como un trazo vigorozo, bailaba jubilosa. Las hojas, como son más pesadas, sólo caían pero no verticalmente, sino de lado, como resbalándose. Se iban con el viento pero no se fueron, se quedaron en el suelo para hacerse polvo. La lana, se alborotaba hasta enredarse, y aún después de enredarse, no dejó de moverse.


Los elementos son elementales, no "básicos", sí bases.
Hilos de nubes, trazos del viento.


Diciembre del 2007


Hacer Ver y Memoria / Una relación sobre las ponencias de José de Nordenflycht y Aurora Polanco

Los días 28 y 29 de abril de este año, se realizó en el Centro de Extensión del CNCA (Consejo Nacional de la Cultura y las Artes) el III Seminario Internacional "Representaciones Globales y Territorios Locales: Imagen, género y ciudad", cuya ejecución se enmarca en el proyecto de investigación "Arte y política: Argentina, Brasil, Chile y España, 1989-2004".Este seminario internacional, en su tercera versión, tuvo como propósito central profundizar en algunas áreas debatidas en las versiones anteriores de la confluencia intelectual: Lo político desde el arte (Madrid, 18 y 19 de mayo de 2006) y Política de las artes en los 90 (Sao Paulo 3,4 y 5 de julio de 2007); así como abrir nuevas problemáticas sobre el cierre de la propuesta investigativa.La versión 2008 del evento, organizado por el Centro de Investigación y Documentación de Artes Visuales Chilenas de la Facultad de Arte de la Universidad de Playa Ancha, con el apoyo del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes y la Municipalidad de Valparaíso, consideró varias ponencias, de las cuales quiero hacer referencia a dos que se llevaron a cabo en la jornada de su segundo día:

“Monumentos bloqueados: biopolítica patrimonial”, del académico de la Universidad de Playa Ancha, José de Nordenflycht, quien fue mi profesor de Historia del Arte (5, 6 y 7) en el Instituto de Arte de la PUCV, y que sin duda aún lo es de otra manera al estar yo en mi proceso de titulación.
No me voy a referiré a la totalidad de lo que él expuso a modo de resumen, sino que quiero hacer una suerte de relación entre algunas cosas que él mencionó e indicó con la última ponencia de esta jornada: “Imagen y acontecimiento: del efecto de realidad al efecto de inmanencia”, de Aurora Polanco, académica de la Universidad Complutense de Madrid.

Aurora Polanco y José de Nordenflycht

Antes que todo, la ponencia de José de Nordenflycht está enmarcada bajo el concepto de biopolítica, el cuál viene del término biopoder que fue originalmente acuñado por el filósofo francés Michel Foucault, para referirse a la práctica de los estados modernos de "explotar numerosas y diversas técnicas para subyugar los cuerpos y controlar la población".[1] En pocas palabras la biopolítica, es una técnica de poder que tiene como objeto las poblaciones humanas, como grupos de seres vivos regidos por procesos y leyes biológicas. Esta entidad posee tasas conmensurables de natalidad, mortalidad, morbilidad, movilidad en los territorios, etc, que pueden usarse para controlarla en la dirección que se desee. De este modo, según la perspectiva foucaultiana, el poder se torna materialista y menos jurídico, ya que ahora debe tratar respectivamente, a través de las técnicas señaladas, con el cuerpo y la vida, el individuo y la especie.
A partir del concepto de biopolítica y tomando en cuenta el fenómeno de tránsito en el debate de arte contemporáneo chileno -de desaparición del retrato y aparición del rostro-, surge la interpelación de una presencia de arte glocal, desde el cual se levanta el espacio local por medio de un activismo patrimonial: “…desde la micro comunidad local hasta la macro comunidad global, en un cruce que el concepto glocal reelabora…”[2].
He aquí mi primera pregunta: ¿cuánto tiempo lleva produciendo arte esta presencia glocal? ¿Desde cuándo este arte glocal comienza a ser glocal?
El arte glocal emerge a partir de la experiencia del sujeto en un territorio, emerge desde las lecturas que ha construido el sujeto en un territorio y, José de Nordenflycht, como historiador del arte, se ha encargado de dar visibilidad por medio de un relato legitimador a dicha experiencia, en este caso, a la del artista Peter Kroëger, quien también es profesor del Instituto de Arte de la PUCV, en los ramos de Plástica. Peter es además, uno de los profesores que me guían en la tesis o proceso de titulación.
Bueno, antes de ir al grano o a la relación propiamente tal, haré una pequeña pero necesaria detención en esta presencia de arte glocal. El profesor Nordenflycht mencionó a los años `90 como la década en que la historia del arte conservadora –o llámese también la historia legitimada, la llevada a los libros de historia, la nacionalizada- acepta la presencia de la escena de avanzada que se constituyó a fines de la década de los `70 y en los `80, pero que en esos mismos años, artistas no pertenecientes a esa escena precisamente, no han sido aún visibilizados. Hablar de la producción de los artistas exiliados es un ejemplo: Guillermo Deissler es un caso, pero más complejo es al intentar ver la red de artistas exiliados en su conjunto. Esa es una tarea pendiente. Por otro lado esta “otra experiencia” del sujeto en el territorio, según Nordenflycht, surge de una suerte de proceso de obsolescencia, de ficción de lo político, de despolitización de lo patrimonial.
He aquí mi segunda pregunta: ¿por qué obsolescencia?[3] ¿Qué se vuelve obsoleto o qué es lo que caduca, el sentido político, la noción de lo político, una postura política en tensión o el partidismo detrás del arte político?
Bueno, creo comprender mejor al recordar que José hizo recalco continuo en que ya no estamos en un proceso de transición de democracia política, sino en un proceso de transición de la transición democrática. Aún así, el artista Peter Kroeger fue de una generación en la cual fácilmente pudo haber sido leído desde la cuña de lo político en vez desde el concepto de territorio. Lo que realmente hace su distingo de esa generación es la esencia en su trabajo: el reproducir condiciones de inestabilidad, que dicho en palabras por el mismo José de Nordenflycht en su ponencia: “el trabajo de Peter es un archivo en progreso, un arte en proceso porque deja que otro lo raye, que el otro diga”.
Tomando este hacer desde la imagen inestable de Peter Kroeger, desde la disonancia de Cecilia Vicuña, reconozco que la dificultad del trabajo de historia es su objetivo principal, ya que intenta dar visibilidad/legitimidad a algo que ocurrió y sigue ocurriendo y que se mueve en el plano de lo desconocido (o llámese también ignorado, bloqueado y por tanto no legitimado).
Luego, al exponer Aurora Polanco su presentación “Imagen y acontecimiento: del efecto de realidad al efecto de inmanencia”, la cual circundó, como señala el título, en intentar explicar este paso o transformación del efecto de realidad al efecto de inmanencia, esta instancia entre imagen y acontecimiento, tomando en cuenta las obras de tres artistas: Alfred Jaar, al cual me referiré más tarde casi comparativamente con algunas obras de Cecilia y Peter, Antonio Muntadas y Jean-Luc Godard y pasando por tres conceptos transversales: testimonio, memoria e historia. De esto, considero lo siguiente que Aurora señaló: “La memoria es un saber mudo de la experiencia”.
¿Pero, por qué? A eso ella explica que el trabajo de la memoria es en torno a sutilezas las cuales no son susceptibles a la mediatización, es decir, no es susceptible a eso que roba la experiencia del cuerpo. Posteriormente arroja una cita de Walter Benjamín que no recuerdo al pie de la letra, pero que en síntesis, se refería a la labor del artista como aquella que lee lo que nunca fue escrito, lee sobre los no hechos y que son ellos los artistas, los encargados de dar legibilidad, es decir, de exponer a los pueblos.

Entonces unas palabras de Cecilia Vicuña escritas en 1983 se vinieron a mi mente como un rayo: “Recuperar la memoria es recuperar la unidad:…”[4]

Tanto Aurora como José hicieron hincapié al acto de hacer ver, ya sea en la función del artista como en la del historiador del arte, ambos señalan en el acto de hacer ver una problematización del concepto de memoria: Aurora observa e indica el modo en que la memoria llega a ser memoria, es decir, en el momento de traspaso del soma (cuerpo o realidad) al sema (significado o concepto), en el puntum de la imagen, en el momento en que punza. José en cambio, señala en la historia del arte nacional una ausencia precisa y desde allí expone una lectura de eso desconocido (o llámese también bloqueado, censurado, negado).

Pero, ¿qué es ver? Roberto Matta escribió: “El problema para mi es el siguiente: cómo ves cuando ves… Para “ver”, se necesita naturalmente un sistema de comparaciones. Yo digo el verbo “ver” para que “ver” no sea solamente lo que hace la cáscara fotográfica, o no sea lo que hace el microscopio. “Ver” como verbo, es decir: ver la cosa creciendo. Ser capaz de ver la cosa creciendo, de ver cómo ella va cambiando”[5]


[1] Michel Foucault señala que el surgimiento del biopoder, que absorbe el antiguo derecho de vida y muerte que el soberano detenta, pretende convertir la vida en objeto administrable por parte del poder. En este sentido, la vida regulada debe ser protegida, diversificada y expandida. Su reverso, y en cierto sentido su efecto, es que para tales efectos es necesario justamente contar con la muerte, ya sea en la forma de la pena capital, la represión política, la eugenesia, el genocidio, la contracepción, etc, como una posibilidad que se ejerce sobre la vida por parte del poder que se fundamenta en su cuidado.
El biopoder y sus técnicas constituyen una verdadera revolución en la historia de la especie humana, ya que la vida está completamente invadida y gestionada por el poder, lo que fue fundamental para la expansión del capitalismo al crear los instrumentos para la inserción “controlada de los cuerpos en el aparato de producción y mediante un ajuste de los fenómenos de población a los procesos económicos” que generó una expansión inaudita de la acumulación de capital.
De este modo, se distinguen dos conjuntos de técnicas de biopoder que surgen en los siglos XVII y XVIII. La anatomopolítica y la biopolítica.
La anatomopolítica, caracterizada por ser una tecnología individualizante del poder, basada en el escrutar en los individuos sus comportamientos y su cuerpo, con el fin de anatomizarlos, es decir, producir cuerpos dóciles y fragmentados. Se basa en la disciplina como instrumento de control del cuerpo social penetrando en él hasta llegar hasta sus átomos. Las herramientas anatomopolíticas son la vigilancia, el control, intensificación del rendimiento, multiplicación de capacidades, el emplazamiento, la utilidad, etc.
Ver esta información y más en: wikipedia.
[2] NORDENFLYCHT CONCHA, José de. Practicas patrimoniales: de la apropiación a la interpretación. Resumen de ponencia homónima a presentarse en el “II Seminario de Gestión y recuperaci´n del Patrimonio arquitectónico en madera, modelos de intervención participativa a nivel local”. Archipiélago de Chiloé. 1, 2 y 3 de febrero del 2008. Para revisar texto ir a: http://icomoschile.blogspot.com/2008/01/practicas-patrimoniales-de-la.html

[3] Obsolescencia: caída en desuso de máquinas, equipos y tecnología motivada no por un mal funcionamiento del mismo, sino por un insuficiente desempeño de sus funciones en comparación con las nuevas máquinas, equipos y tecnologías introducidos en el mercado. La obsolescencia puede deberse a diferentes causas, aunque todas ellas con un trasfondo puramente económico.

[4] VICUÑA, Cecilia. Precario. Tanam Press, New York, año 1983.
[5] CARRASCO, Eduardo. Matta Conversaciones. Ediciones CESOC, Santiago de Chile, año 1987, pg. 12.


24 de abril de 2008

Día de la Tierra

http://www.natgeo.tv/la/sabiasque/ http://www.inhabitat.com/
Aqui les dejo dos lugares para visitar. Son útiles, te indican en forma práctica cómo ayudar a la tierra y evitar modos contaminantes y el otro te informa sobre arquitecturas, diseños y arte pensados en la sustentabilidad, el reciclaje y el respeto por el entorno en que vivimos.
Datos:
1. La superficie mundial de cultivos transgénicos (OGM) creció de 2 millones de hectáreas en 1996 a 45 millones de hectáreas en 1999. (2000)*
2. La Agrupación de Agricultores Orgánicos de Chile no supera los 300 productores, con una superficie de más de 270 mil hectáreas. En cuanto al comercio de este tipo de productos, la demanda de países desarrollados lo ha convertido en un negocio millonario con un crecimiento promedio de un 25% anual en estos últimos 10 años. (2002)*
*Estos datos los tomé de la revista "Patrimonio Cultural" nº27, año viii, otoño 2003, y a su vez, ellos sacaron el dato de Revista "Consumo y calidad de vida", del Servicio Nacional del Consumidor, Chile.

23 de abril de 2008

El recuerdo de ese asomarse


...sigues siendo esa sopa de mar
bañada de Sol y Luna, eres aún
toda mi infancia, mi primera imaginación,
la araña escondida que teje y teje,
un suburbio encantado,
mi punto de partida,
el asomo del astro.
Valparaíso
escuché tu lamento una noche de primavera,
vi tu soledad una madrugada de diciembre...

Mi proximidad


Este es un collage que hice el año pasdo, el año 2007. Se lo obsequié mediante un correo postal a Isabel, una amiga escritora que vive en España. Fue un gesto de proximidad.

Lo que muestra esta imagen es algo esencial: la capacidad de proximidad, de acercarse.

Para acercarse es necesario asomarse. Salir del espacio habituado de uno y ver el afuera y comprender que ese afuera es también de nosotros, porque por allí nos resolvemos, y caminamos, y decimos hola. Nos reconocemos. Ocurre un salto, un arrojo.

El ojo como algo que observa logra su continuidad por medio de la mirada. Cruza el aire, los planos entrecruzados, las esferas. La mirada se derraba acariciando como una luz. La observación con proximidad, con el gesto de acercarse, se transforma en una contemplación. Pero esa contemplación no es un gesto teórico -si tomamos en cuenta su etimología- ya no sólo está allí en su mundo de idea, sino que se transforma en un temblor, en una vivencia contemplativa donde uno también está. No es escindida.

Entonces acercarse ya no es sólo una operación visual. Aproximarse implica una apertura mental, ya no sólo es sensorial o el corpus por el corpus. Acercarse es abrir un espacio de tiempo, una esfera de tiempo, una cadencia de tiempo, un espacio redondo, entre nosotros. Entre tu y yo. Es un acercarse amorosamente, es decir, ahora están despierto los afectos, nuestra capacidad afectiva. Entonces, se crea una atmósfera afectiva, de vínculos comprometidos. Se crea un lenguaje fino.

Acercarse, es un gesto aún no consumido, no es aún del espectáculo. Aunque hagan muchos reality shows, aunque intenten fabricar esteoritipos de personalidad o arquetipos de relaciones y vínculos interpersonales, la magia aún radica en el gesto de acercarse, gesto que ya no es sólo un gesto, porque también hace las formas, modula una plasticidad, conforma los modos de organizarse, los modos de trabajar, de "operar" como se dice ahora en el arte contemporáneo.


Para ser franca: ¡cómo extraño a los niños! cómo echo de menos el acercarse así, tan deliberadamente, desvergonzadamente, como un juego y tan seriamente en un mismo tiempo. Sí, para ser más franca, renuncio cada día un poco más al discurso del arte y me quedo con lo que aún no es considerado arte, me quedo con el crear, me quedo con estos pronombres hermosos -como diría Octavio Paz- sí, con estos pronombres hermosos: yo, tu, él, nosotros... y así reconocernos, y recordar nuestros nombres.
No tengo ni idea de quién leerá estas palabras, pero me acabo de acordar de un dicho: "quien no entiende con una mirada, tampoco lo hará con una gran explicación". Eso no sé si es una suerte de atención en este caso o un ejemplo de las "ventajas" que trae esa capacidad hermosa de acercarse.