
Chile: Alto del Carmen.
El Valle del Huasco, conocido también como El Jardín de Atacama, se ubica en la Provincia de Huasco, cuya capital es la ciudad de Vallenar que cuenta con variados servicios turísticos. Al internarse por el valle del río Huasco, recorriendo localidades rurales, el Embalse Santa Juana, la comuna de Alto del Carmen que destaca por la gran cantidad de pequeños poblados y villorrios agrícolas; sus atractivos naturales y culturales y la fuerza de sus tradiciones, donde destacan el Valle del Tránsito con orígenes en la cultura diaguita y el Valle del Carmen con una fuerte tradición española. Los valles están rodeados de relieves abruptos donde la vegetación y lo árido de los cerros se transforman en un marco de variadas formas y colores.
(Texto: www.sernatur.cl / Fotografía: Diego Luna).
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“Las huacas y el espacio sacro andino”
El concepto de huaca (wak`a) es uno de los conceptos fundamentales y origiranios del pensamiento religioso andino. La traducción literal del vocablo resulta imposible. El género de la palabra puede ser masculino o femenino, de acuerdo al lugar u objeto y a la entidad espiritual relacionada con el mismo. En el uso literario y en el castellano hablado en los Andes huaca se acostumbra usar al femenino.
Wak`a es, en esencia, un receptáculo de lo sagrado. Es el cuerpo de una entidad espiritual: una piedra, una roca, un árbol, cueva, etc. que contiene un espíritu. El poder del espíritu hace el objeto o el ser diferente de los demás objetos y seres de su misma especie. Wak`a es un receptáculo activo del sacrum porque desde él y a través de él el sacro se manifiesta y actúa.
La huaca es Kamasqa –o sea animada, saturada del poder del ser- y al mismo tiempo por esto es kamaq: animadora, dotada del poder de actuar espiritualmente. Es el sacrum y el numinoso no en forma de concepto abstracto sino activo en un nivel tangible, material, corporificado.
Wak`a es lugar de posibles hierofanías. Y las más poderosas y sagradas huacas, como son los altos nevados o las cumbres inaccesibles, los ríos impetuosos, los violentos torbellinos de viento, el trueno y el rayo son ellas mismas hierofanías.
Las huacas requieren de una clase de atenciones rituales que prescriben la observancia de tabúes, ofrendas, sacrificios, recitación de formulas rituales. Dentro del concepto andino de reciprocidad, las huacas deben ser alimentadas: deben recibir dones por parte de los hombres para otorgar dones a los hombres.
En las sociedades tradicionales el espacio no es homogéneo: hay espacios esencialmente sagrados y son aquellos donde acontecieron hierofanías, o actuaron los héroes culturales protagonistas de los mitos; los espacios ocupados por las huacas; los cementerios, los templos, las casas. Así mismo, son sagradas las cumbres de los cerros cuyo prestigio aumenta con la altura; es sagrado el cielo, el sol, la luna y las estrellas, los vientos, etc.
El concepto andino de espacio (pacha en quechua) está íntimamente relacionada con el de tiempo y abarca tres regiones, o mundos (pacha): el de arriba (hanaq pacha); el mundo de aquí (kai pacha) morada de los hombres; el mundo de abajo (hurin pacha) morad de los difuntos. A los dos extremos, hay un mundo del más arriba (hanaq pacha) sede de las hierofanías uranias y un mundo ctonio de las profundidades y de adentro (uku pacha) morada de los más antiguos ancestros y de las razas primordiales.
A su vez, cada región cósmica está relacionada con una dirección y con un tiempo: el mundo de arriba con la derecha y con el tiempo futuro; este mundo con el centro y con el tiempo presente; el mundo de abajo con la izquierda y con el tiempo pasado. Además, la izquierda y el pasado están relacionados con la noche; la derecha y el futuro mientras que el tiempo presente –que es también el tiempo sagrado del ensueño y de la visión, centro de todas las posibilidades y punto de encuentro del espacio y del tiempo, del humano y del divino- en la esfera de los ritos, está relacionado simbólicamente con las horas centrales de la noche.
* Nota: Queda pendiente decirles de qué libro saqué esta información.
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Paisaje andino, lugar de ecos sagrados.
Taki yawar es taki yaku... el canto de la sangre, es el canto del agua.
¿Qué canta la sangre? ¿Qué canta el agua?
Ko, canta mi agua,
ko, dice mi sangre.
Pero mi sangre no es vuestra sangre, porque vustra sangre ya no canta
ya no cae en canoro canto, como el ko de los caminantes.
Hay hombres caminantes y hombres que quieren poder.
¿Qué canta tu sangre, dime?
“...Dime, sequía, dime, tierra quemada, tierra de huesos
remolidos, dime, luna agónica,
¿no hay agua,
hay sólo sangre, sólo hay polvo, sólo pisadas de pies
desnudos sobre la espina,
sólo andrajos y comida de insectos y sopor bajo el mediodía...?”
"Dime, sequía, piedra pulida por el
tiempo sin dientes, por el hambre sin dientes,
polvo molido por dientes que son siglos, por siglos que son
hambres,
dime, cántaro roto caído en el polvo, dime,
¿la luz nace frotando hueso contra hueso, hombre contra
hombre, hambre contra hambre,
hasta que surja al fin la chispa, el grito, la palabra,
hasta que brote al fin el agua y crezca el árbol de anchas
hojas de turquesa?"
Dime tu, entonces, ¿dónde están los huesos
dónde están los hombres
quiénes tienen hambre?
Ya lo he dicho antes, me muero y vivo por esa chispa, esa luz
que es agua que brota, que es árbol de anchas hojas de turquesa...
* Nota: Incluye extractos del poema “El Cántaro Roto” de Octavio Paz.




































